ÉRASE una vez un concejal de un pequeño
ayuntamiento que leyó una novela desde la cual se lanzaban unas
propuestas en el ámbito de las nuevas tecnologías, que le parecieron
interesantes y decidió ponerlas en práctica en su municipio. Puede
parecer el comienzo de un cuento, pero no lo es. El concejal se
llama Lorenzo Callejo, electo por UPL, el pueblo es Soto de la Vega
y la novela se titula Españ@.es.
El resultado es que a pocos
meses de la constitución de la nueva corporación, se ha hecho la
presentación pública del eco-combustible-FA (procedente de restos
orgánicos y basuras domésticas) que resultó un éxito de
participación y con amplio eco en todos los medios, se ha propiciado
la presentación ante la Agencia de Protección de Datos de los
ficheros con datos personales de las empresas del municipio, cuya
omisión podría haber originado sanciones capaces de arruinar un
negocio, se ha iniciado el despliegue de una red Wi-Fi para el
Ayuntamiento y en breve estará disponible en internet un portal
municipal donde la principal novedad estriba en que se publicará el
estado de cuentas, de tal forma que los vecinos estarán informados
puntualmente de a donde van a parar los dineros públicos.
Pero ¿es
esto todo lo que se pretende amparar bajo el pomposo título de
Técnico TIC? Ni mucho menos. Según lo que yo entiendo y propongo
desde mi novela y ahora desde esta Tribuna, tiene mucho más alcance
e importancia. Todos hemos oído hablar de la llamada brecha digital,
que generalmente se refiere a la diferencia existente entre países
por la puesta en marcha, situación y aplicación de las nuevas
tecnologías además del desarrollo de los proyectos denominados I+D+i
(Investigación, desarrollo e innovación). Pero no se hace referencia
a otra brecha digital con más trascendencia, si cabe, que la
mencionada anteriormente y es la que se está produciendo y
acrecentando continuamente en el Estado español entre los grandes
Ayuntamientos (con todo tipo de medios a su alcance) y los medianos
o pequeños. Todos pagamos impuestos y en teoría tenemos los mismos
derechos, pero la realidad es que en el ámbito tecnológico hay
ciudadanos de primera (los de las ciudades) y de segunda categoría
(el entorno rural).
Si estamos de acuerdo que en esta selva que es
Internet, los ayuntamientos, por ser la institución más cercana al
ciudadano, tendrían que tomar cartas en el asunto de forma eficaz y
definitiva, la figura del técnico TIC municipal sería
imprescindible. Tendría la misión de ser el eslabón entre las nuevas
tecnologías y los vecinos a través de su ayuntamiento. Por supuesto
que su formación y gestión debería ser armonizada por una entidad
superior para que el efecto entre los vecinos y la transición hacia
la Sociedad de Información fuera igual para todos, de lo contrario
seguiríamos produciendo desigualdades e incluso pequeños reinos de
Taifas.
Hay una institución en León que nos viene al pelo
para ello, el Inteco. Creo que asumir esa responsabilidad le daría
más contenido, una misión de primera categoría para abordar el
futuro tecnológico en España y además una oportunidad para que León
sea un punto de referencia y de residencia para esa legión de
futuros Técnicos TIC municipales.
No obstante hay dos circunstancias
que quiero resaltar. Es indudable que esos futuros TTIC (por
abreviar) deben de contar con unos conocimientos iniciales en el área de la multimedia, de internet, de redes, de bases de datos, de
diferentes lenguajes de programación, de diferentes sistemas
operativos, de las esencias de GNU/Linux y del Software Libre, de la
configuración de servidores de internet, de software
cliente-servidor, de los sistemas de seguridad, de la seguridad en
la protección de datos personales y su tratamiento, de la
legislación que corresponda etcétera. Sin ser unos especialistas en
todo esto, porque su misión sería más bien ejecutiva y de
responsabilidad sobre el posible personal que trabajase bajo su
dirección, deberían de tener una idea exacta de todo el entramado
tecnológico y los aspectos legales que le rodea.
Sería muy
conveniente que las universidades tomasen nota de esta sugerencia y
la tuvieran en cuenta conformando nuevas carreras o cursos de
especialización para TTIC municipales. Ponerlos en práctica de forma
experimental en la Uned a través de sus cursos de postgrado, sería
una apuesta interesante.
La otra circunstancia que quiero
señalar es la necesaria independencia presupuestaria y de su labor
profesional dentro del Ayuntamiento. Me voy a explicar. En este caso
habría que separar la política de la tecnología. Los alcaldes y
concejales están para tomar decisiones políticas. Los TTIC estarían
para aplicar las estrategias tecnológicas que les marcase el Inteco
y que serían homogéneas para todos los Ayuntamientos, dentro de las
particularidades de cada uno de ellos y por supuesto, con
independencia de su signo político.
Asimismo los presupuestos
económicos para el desarrollo de esas estrategias deberían ser
también proporcionados y controlados por el Inteco y por lo tanto
separados de los presupuestos municipales. No se puede depender del
criterio de unos alcaldes que confunden un disco duro con un CD o
del de unos concejales de nuevas tecnologías que no saben distinguir
entre un bit y un byte (1 byte=8 bits) dicho esto con todo respeto y
sin ánimo de crítica, entre otras cosas porque no han sido elegidos
por sus conocimientos técnicos, sino por sus aptitudes políticas.
Por lo tanto el Inteco debería jugar un papel fundamental y
supra-autonómico, como institución estatal, al menos hasta que se
consolide un proyecto de esta naturaleza.
Quién sabe si en un futuro
no lejano se diese la idílica situación de unos
vecinos-contribuyentes (de cualquier edad) que han recibido una
eficaz, gratuita (para eso pagan sus impuestos) y elemental forma
ción en nuevas tecnologías a través de su municipio y han aprendido
a utilizar software (programas informáticos) sin ser sujetos de
delito, puesto que los han comprado o en su lugar utilizan otros de
licencia gratuita (software libre) con los que son capaces de
escribir textos sin faltas de ortografía, ya que en caso de duda
consultan la web de la Real Academia de la Lengua. Navegan por la
Red, también gratuitamente, gracias al punto Wi-Fi municipal, para
recabar todo tipo de información, aunque normalmente lo hacen a
través de los enlaces que el portal municipal recomienda, pues eso
significa que son sitios web serios y contrastados y que sirven de
referencia sobre todo para una navegación segura entre nuestros
hijos menores y que ponen a salvo a los adultos de virus o programas
malintencionados que incrementan la factura telefónica o desvelan
las contraseñas. También el desarrollo de aplicaciones informáticas
para disminuidos físicos y psíquicos les había mejorado su calidad
de vida.
Rizando el rizo de la imaginación, y ya que empecé como un
cuento, se podría concluir como una novela: «En octubre del año 2007
y después de que la Junta no incluyera la posibilidad de incorporar
la enseñanza de la lengua leonesa en las escuelas ni como programa
piloto para el curso 2007/2008, un ayuntamiento leonés decidió
impartir un curso por Internet que tuvo un grandísimo éxito, no sólo
entre los menores, incluso entre adultos y paisanos que se
encuentran residiendo en otras provincias o países. Tal fue el
efecto de la reivindicación de los ciudadanos, ante sus autoridades,
para que se hicieran cosas semejantes a través de los municipios,
que esto supuso el punto de partida para el despegue definitivo de
las nuevas tecnologías en España».