En síntesis, el proceso de creación de un sitio web se basa en tres aspectos, técnica , diseño y contenido. En cuanto a la técnica empleada es de manual, simplemente se aprende y se aplica. Ciertamente es importante estar al día en cuanto a novedades que optimicen la velocidad de renderización y flujos multimedia que determinen las posibilidades a manejar en su desarrollo; pero solo técnica, sin el diseño adecuado, no influye prácticamente para nada en el resultado final. Tanto es así que un diseño bien hecho, con contenidos interesantes y empleando una técnica modesta u obsoleta, puede resultar un producto excelente. Esto se debe a que en el diseño se conjugan los aspectos creativos y los mensajes subliminales: Un color determinado, una localización física en un lugar concreto de la pantalla, una imagen, la construcción de una metáfora, la aparición inesperada de un evento, una simple frase o una información pertinente que motiven inconscientemente al visitante internauta, son decisivos para conquistar decididamente su atención. Por último, los contenidos aún teniendo una dependencia objetiva por su propia esencia, deben estar revestidos de calidad. Una perfecta sintaxis es imprescindible. La conjugación adecuada de estos tres aspectos es lo que meritará a una página o sitio web. No es tarea fácil, pero precisamente ahí está el reto y es lo que distingue a un webmaster (o maestro web) de un "iniciado-web" (learnerweb, que dirían los anglosajones). Antonio J. Nevado 1.988



